Régimen Agrario: resultados y consecuencias a más de un año de su derogación

Por: Daniel Najarro, analista de Estudios Económicos de ComexPerú.

Durante la primera mitad del año, el sector agrícola creció un 5.3%, sin embargo, este dinamismo se vería afectado por factores coyunturales como el incremento en los precios de los fertilizantes a nivel internacional. Si bien, ante esta situación, el gobierno solo puede mitigar su impacto, a través de mecanismos de apoyo a los productores, existen otros aspectos que también influyen en el desempeño del sector y sobre los cuales sí tiene completo control y autonomía.

Un claro ejemplo de esto es la derogación del Régimen Laboral Agrario, el cual incluía una compensación por tiempo de servicio (CTS) y gratificaciones legales en las remuneraciones diarias otorgadas, que significa más beneficios que los percibidos en el Régimen Laboral de Microempresas.

Sin embargo, tras la implementación de la Nueva Ley Agraria a comienzos de 2021, se exigían mayores costos de contratación, que se asemejan al Régimen General, además de contemplarse una bonificación especial por trabajo agrario (Beta), equivalente al 30% de un salario mínimo.

De acuerdo con Gabriel Amaro, director ejecutivo de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP), la influencia de las modificaciones al régimen laboral Agrario fue tan significante que, de 2021 a la fecha, las inversiones en el sector agroexportador se concentran en implementar sistemas de mecanización para reducir la mano de obra, además de reemplazar los actuales cultivos por otros más rentables en busca de reducir costos de producción.

Sí bien la cantidad de empleos formales en el sector agricultura y pesca ascendió a 279.129 a nivel nacional, en mayo del presente año, lo que significó un crecimiento del 12.8% al mismo mes del 2019, según el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), este incremento no es suficiente para compensar los efectos nocivos que el régimen genera para la formalización del sector. Sobre todo, al considerar que la mayoría de los trabajadores formales del sector pertenecen a las empresas de mayor tamaño, pues aquellas con más de 100 trabajadores explicaron el 83.2% de los empleos formales, proporción que continúa al alza desde 2016.

Más aún, el crecimiento en cantidad de trabajadores formales en el sector agricultura y pesca perteneció principalmente a las empresas con más de 100 trabajadores, las cuales se emplearon a 232.197 personas en mayo del presente año. Es decir, tan solo en esta se crearon 84.071 empleos formales más respecto del mismo mes de 2016, mientras que aquellas con hasta 10 trabajadores solo contribuyeron con 322 empleos formales adicionales

Sin embargo, aunque la cantidad de empleos formales de sector agrícola aumentó durante el primer trimestre del presente año, los trabajadores informales ascendieron a 4.161.462 lo que significó una creación de 240.133 empleos precarios adicionales, con relación al mismo periodo de 2019. Esto generó una tasa de informalidad laboral en el sector del 95.9%.

En contraste con el sector formal el 95.7% de los trabajadores informales fueron parte de empresas que empleaban hasta 10 trabajadores durante el primer trimestre de 2022, proporción que también aumentó con respecto a los resultados de 2019. Por ello, es imposible esperar mayores niveles de formalización en un sistema que solamente permite alcanzar este beneficio dentro de las empresas de mayor tamaño, sobre todo ante un incremento en los costos de contratación que ya eran onerosos para los empleadores de menor tamaño.

Consecuencias en las exportaciones

Los cambios al Régimen Laboral Agrario no solo generan mayores dificultades para acceder al sistema formal o hacen que las inversiones del sector agroexportador estén orientadas a reducir la cantidad de trabajadores mediante una mayor mecanización, sino que también se pierde competitividad en las principales agroexportaciones durante el proceso.

Las últimas inversiones orientadas a la ampliación de nuevas áreas de cultivo en la agroindustria sucedieron antes de la aprobación de la Nueva Ley Agraria, de manera que el dinamismo en exportaciones de frutas y hortalizas acabaría en 2023.

Debido a esto, la presencia del Régimen Laboral Agrario inicial permitió consolidar una industria agroexportadora en productos intensivos en mano de obra, rubro en el que actualmente nos posicionamos como principales exportadores a nivel mundial. Por ejemplo el mango fue el año pasado nuestro sexto principal producto de agroexportación con envíos por US$ 320.000.000.

Al respecto. durante la primera mitad del presente año, los departamentos que más utilizan el Régimen Laboral Agrario hasta antes de su derogación (Ica, La Libertad, Lambayeque, Tumbes, Piura y Arequipa), produjeron 247.080 toneladas en conjunto, según información del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri). Esto representa el 78.6% de la producción total a nivel nacional en el período enero-junio;  cabe resaltar que Piura contribuyó con el 59.9%.

Sin embargo, el desempeño de estos departamentos no solo contribuyó al éxito de estas agroexportaciones, pues el Perú se posiciona como el cuarto principal exportador de mango a nivel mundial, sino también a una mayor generación de empleos. Esto se aprecia en la evolución de la estructura de costos de producción, pues investigaciones del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) encontraron que los gastos en jornales y sueldo por asistencias técnicas representaban el 28.1% de los costos de producción de mangos en Piura en 2002, mientras que el Midagri estimó que el 78.7% de los costos de producción se explicaron por la mano de obra en 2019.

Asimismo, el Perú se ubica como el segundo principal exportador de paltas a nivel mundial. Es importante resaltar que un 63.9% de las toneladas producidas durante la primera mitad de 2022 perteneció a los departamentos que más utilizaban el Régimen Laboral Agrario. En particular destacan en participación La Libertad (32.6%) y Lambayeque (17%). Asimismo, el 93% de los costos de producción de las paltas correspondían a la mano de obra en 2019, según el Midagri.

Esto evidencia que los beneficios otorgados al sector agrícola, en términos de inversión y contratación formal permitieron el auge y la consolidación de agroexportaciones emblemáticas para el país, las cuales también contribuyeron con mejoras significativas en la calidad de los empleos. Como muestran las cifras del Banco Central de reserva del Perú, en las regiones agroexportadoras (La Libertad, Lambayeque, Ica y Piura) la pobreza en el sector agrícola disminuyó en 50 puntos porcentuales entre 2004 y 2017.

Por el contrario, la nueva versión del Régimen Agrario desconoció que la informalidad laboral del sector agropecuario continúa siendo excesivamente elevada. En detalle, el año pasado ascendió al 96.2% y en 16 departamentos es superior al 99%, según cifras de la encuesta Nacional de Hogares (ENAHO). Por el contrario, los mejores resultados corresponden a aquellos donde hubo mayor uso del Régimen Laboral Agrario previo. Al respecto, destaca el desempeño de Ica con una tasa de informalidad de 58.9% en el sector.

Lamentablemente, en reiteradas ocasiones el Gobierno ha demostrado la falta de prioridad en el desempeño del sector agrícola, como evidenciaron las compras fallidas de fertilizantes y los cambios sin sustentos técnicos en las normas del sector.

¿Las consecuencias? se eliminó uno de los pocos mecanismos de formalización en la agricultura y se perdió competitividad en las agroexportaciones ya posicionadas.

Dato

. Un 63.9% de las toneladas producidas de palta durante la primera mitad de 2022 perteneció a los departamentos que más utilizaban el Régimen Laboral Agrario.

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