• Jue. Oct 6th, 2022

Nuevas variedades de uva logran equilibrar los deseos de los consumidores y las necesidades de los productores

Nuevas variedades de uva logran equilibrar los deseos de los consumidores y las necesidades de los productores

Los consumidores buscan un buen sabor y una experiencia gastronómica memorable que incluya una buena sensación con una fruta crujiente, con buen aroma y que sea jugosa (entre otras características). Por otro lado, los productores, sometidos a continuas presiones meteorológicas y de costes, también buscan buenos rendimientos, adaptabilidad en climas cambiantes y nuevas variedades.

Señala Andy Higgins, director general del obtentor de uva de mesa IFG, en Bakersfield, California

Todos los que están al corriente del sector de la uva, muy probablemente reconocen estos nombres (Candy Snaps™, Jack’s Salute™, Sugar Crisp™, y Cotton Candy™) como una muestra de las nuevas variedades de uva presentes en el mercado actual. Como señala Andy Higgins, director general del obtentor de uva de mesa IFG, en Bakersfield, California, los consumidores han tenido un mayor acceso a múltiples variedades de uva recientemente, sobre todo en los últimos cinco o seis años. Aquí, comparte su opinión sobre la evolución de las variedades y hacia dónde se dirige el sector en ese sentido.

Cuando se trata de producir una nueva variedad, se necesitan entre siete y diez años de desarrollo, de los cuales solo dos o tres se dedican a que los productores la pongan en producción comercial en volúmenes suficientemente grandes para la distribución en los supermercados. IFG ha introducido recientemente tres nuevas variedades de uva: Torch™ (una roja sin semillas más grande y temprana con suave sabor a moscatel), Bebop™ (una roja sin semillas de media temporada con matices de cereza) y Julep™ (una negra sin semillas de media temporada con sabor ácido a Labrusca y toques de hierbas y menta). IFG agrupa sus variedades en cuatro clasificaciones de sabores: Tropical/Afrutada, Moscatel, Caramelo y Exótica.

Centrarse en las características
“Somos totalmente no transgénicos. Pero nos centramos en crear una diversidad en nuestro conjunto genético que aporta muchos rasgos y características que ahora se ven en nuestras variedades”, dice Higgins, señalando que IFG está ampliando su programa de I+D a través de un nuevo laboratorio en sus instalaciones de McFarland, California. “Mapeamos el genoma de cada variedad que tenemos y afinamos las características que queremos resaltar, como la firmeza de la pulpa. Esto nos permite saber qué progenitor utilizar para desarrollar nuestros planes de cruce, de modo que podamos trabajar eficazmente para introducir mejoras en nuestras líneas existentes”.

Esas nuevas variedades también tienen que lograr un equilibrio entre lo que quieren los consumidores y lo que necesitan los productores.

Los consumidores buscan un buen sabor y una experiencia gastronómica memorable que incluya una buena sensación con una fruta crujiente, con buen aroma y que sea jugosa (entre otras características). “Los estudios de consumo muestran que más de la mitad de los consumidores buscan una uva que sepa a uva. Quieren una buena experiencia de consumo que no sea insípida o sin vida: quieren que tenga carácter”, agrega Higgins.

Responder a las preocupaciones de los productores
Por otro lado, los productores, sometidos a continuas presiones meteorológicas y de costes, también buscan buenos rendimientos, adaptabilidad en climas cambiantes y nuevas variedades. “En muchas de las zonas productoras de uva de mesa, estamos viendo un aumento de las lluvias de verano y de la humedad. A la mayoría de las uvas de mesa les gusta desarrollarse en condiciones de calor y sequedad. Queremos que se adapten mejor y sean más fáciles de cultivar”, afirma.

Con el mercado dividido en aproximadamente un 45% de variedades de uva verde, un 45% de uva roja y un 10% de uva negra disponibles, los esfuerzos de mejora de IFG reflejan eso. Aunque Higgins señala que el color no preocupa tanto a los consumidores. “No tienen una idea preconcebida de que una uva deba ser negra, roja o verde. La compran en función del sabor. Tenemos una variedad llamada Candy Snaps™ que tiene un fuerte sabor a fresa. Es una uva roja, pero creo que se compraría si fuera una uva negra o verde porque se compra por su sabor”, continúa.

Una fruta del mercado que solía venderse en gran medida por el color eran las manzanas, y hoy en día se venden más por el nombre gracias al aumento de la evolución de las variedades. “Esa es la dirección que vemos que sigue la categoría de la uva. Los consumidores se están formando una opinión sobre los nombres que prefieren”, señala Higgins.

El futuro de la uva
De cara al futuro, ¿cómo ve Higgins el sector de la uva dentro de 10-15 años? “El desarrollo de variedades continuará. Creo que lo mejor está por llegar”, afirma.

También señala que la forma de presentar esas variedades evolucionará y se alejará de las bolsas de plástico que se ven ahora en los supermercados. “Todo lo que se vende por kilos es un artículo difícil de elaborar, sobre todo para el autoservicio. Tenemos que pensar en la forma en que los compradores se relacionan con nuestro producto y en los cambios necesarios para apoyar ese cambio”, afirma. En Europa, por ejemplo, se observan nuevos tamaños de envase: desde un paquete de 115 g hasta uno de 900 g, y también paquetes bicolores y tricolores. “También está el crecimiento de las compras online, en las que se confía en otra persona para seleccionar y manipular la fruta. Un envase más duradero será mejor que una bolsa”, continúa Higgins.

Además, se seguirá haciendo hincapié en facilitar el cultivo, la manipulación y el transporte de las uvas. “Seguiremos viendo el empuje de las zonas de producción, que se verá impulsado tanto por el tiempo como por el agua”, concluye Higgins. “Hay zonas que están dejando de producir uvas debido a las continuas restricciones hídricas. Esto va a empujar a las uvas a zonas del mundo que no llegan a ser óptimas para el cultivo”.

Fuente: Fresh Plaza