• Jue. Oct 6th, 2022

Precios de la banana están cayendo en picado y los agricultores están sufriendo

La banana es la fruta más popular del mundo. Y con un valor de exportación global estimado en US$ 7.000 millones al año, es también probablemente una de las más esenciales, ya que el comercio de la banana sigue siendo la piedra angular de las economías de muchos países. Para más de 450 millones de personas en todo el mundo, los plátanos y las bananas son cultivos básicos.

Bananeros se ven sometidos a una presión financiera cada vez mayor, lo que pone en peligro sus medios de vida, sus prácticas agrícolas sostenibles y su seguridad alimentaria

El 12 de enero, los ministros de Agricultura de siete países latinoamericanos productores de banana se manifestaron en apoyo de los productores de esta fruta, haciendo sonar la alarma sobre la crisis de precios que está afectando a los pequeños agricultores, los trabajadores agrícolas, las comunidades rurales y el medio ambiente.

El extraordinario llamamiento no se limita a poner de manifiesto la actual crisis que afecta a los productores de bananas, sino que constituye un llamamiento definitivo a la acción para todas las partes de la cadena de suministro de la banana.

La banana es, sin duda, la fruta más popular del mundo. Y con un valor de exportación global estimado en US$ 7.000 millones al año, es también probablemente una de las más esenciales, ya que el comercio de la banana sigue siendo la piedra angular de las economías de muchos países. Para más de 450 millones de personas en todo el mundo, los plátanos y las bananas son cultivos básicos.

Sin embargo, en medio del aumento de los costes de producción de los materiales de envasado y los fertilizantes, junto con las consecuencias económicas del cambio climático, la Covid-19 y la lucha contra enfermedades vegetales como el Fusarium Raza 4 Tropical (FR4T), los productores de banana se ven sometidos a una presión financiera cada vez mayor, lo que pone en peligro sus medios de vida, sus prácticas agrícolas sostenibles y su seguridad alimentaria.

Los crecientes desafíos económicos a los que se enfrentan los productores de bananas ya están generando un sinfín de complicaciones, desde la creación de dificultades para firmar nuevos contratos con los comerciantes hasta obligarles a aceptar precios por debajo del coste de producción. Lo que está quedando claro es que los productores de banana están perdiendo dinero por cada producto que se vende.

Esto, a su vez, merma su capacidad de mantener un medio de vida digno para ellos y sus familias, disminuye su capacidad de reinvertir de forma sostenible en sus plantaciones y amenaza los puestos de trabajo y las condiciones laborales de miles de trabajadores del sector, en zonas productoras de bananas donde las opciones de un empleo alternativo son muy limitadas.

La preocupación por el bienestar de los productores de banana es tan generalizada y profunda que los gobiernos de siete países productores (Ecuador, Colombia, Panamá, Guatemala, Costa Rica, República Dominicana y Honduras) se han visto impulsados a reaccionar, publicando una declaración conjunta la semana pasada, en la que se pide una responsabilidad social compartida a lo largo de la cadena de suministro de la banana.

Fairtrade está de acuerdo
Fairtrade señaló que con el aumento de la presión sobre los productores de banana, es hora de que los retailers y los consumidores den un paso adelante y actúen.

Indicó que en los últimos años, los principales retailers europeos han asumido compromisos impresionantes en relación con los salarios e ingresos dignos en sus cadenas de suministro de la banana. Varios supermercados multinacionales se han unido a la Hoja de Ruta de la IDH para los Salarios Dignos y al Grupo de Trabajo de Ingresos Dignos de la INA/GIZ. Fairtrade también apoya ambas iniciativas.

“Esto se debe a que consideramos que estas iniciativas son cruciales para pasar de las exigencias de responsabilidad social corporativa (RSC) a un proceso inclusivo que se basa en la colaboración, las inversiones y la solidaridad entre todas las partes de la cadena de valor. Promovemos el empoderamiento y la responsabilidad compartida de todas las partes de la cadena de suministro, de modo que los retailers adopten prácticas de compra éticas y los productores aborden medidas de eficiencia y sostenibilidad junto con el trabajo digno y los derechos de los trabajadores”, sostuvo.

Sin embargo, indicó, como demuestran los acontecimientos actuales, aún queda mucho camino por recorrer para alcanzar la responsabilidad compartida. Muchos retailers todavía esperan que los productores absorban una cantidad desproporcionada de los costes, que aumentan rápidamente. Al mismo tiempo, las exigencias de sostenibilidad por parte de los retailers y los consumidores también se elevan constantemente, lo que incrementa la carga financiera y de implementación de los productores.

“En Fairtrade, hemos observado que el mundo empresarial a menudo opta por poner fin a los contratos con los productores que están luchando por satisfacer estas crecientes demandas, sin darles tiempo o recursos para adaptarse. Si los retailers no se comprometen a garantizar la coherencia entre sus objetivos sociales y medioambientales y sus prácticas económicas, los productores de banana seguirán enfrentándose a costes inasumibles: pérdida de puestos de trabajo, medios de vida amenazados, aumento del empleo ocasional e informal, condiciones de trabajo inseguras y disminución de las inversiones en prácticas de sostenibilidad”, comentó.

“Nos sentimos alentados por los gobiernos de los siete países latinoamericanos productores de banana, y por su llamamiento a las empresas para que se alineen con el enfoque comercial de Fairtrade y con nuestro sistema de fijación de precios mínimos. Las afirmaciones de prácticas comerciales responsables no son creíbles sin un precio justo que se haya negociado con los productores teniendo en cuenta todos los costes económicos, sociales y medioambientales”, agregó.

Datos

. Las bananas ocupan un lugar especial en Fairtrade. La primera banana de comercio justo se vendió hace poco más de 25 años, y hoy en día hay más de 250 organizaciones de pequeños productores y plantaciones certificadas por FairTrade en 16 países, con más de 36.000 productores y trabajadores.

. Para garantizar otros 25 años de equidad en el sector bananero, “Fairtrade continuará impulsando la justicia social en el comercio mundial de la banana, trabajando con socios comerciales para añadir valor y trabajar para permitir ingresos y salarios dignos, y defendiendo y haciendo campaña junto a los agricultores y trabajadores, que merecen una compensación justa por su producto”.

Fuente: Fresh Plaza